Aire fresco por el Callejón


El Callejón de los Santos - Fotografía de DIEGO ESCOBEDO

De nuevo, se abre el telón. El Gran Teatro Falla no los acogía desde que, en la Gala “Lo mejó de lo mejón”, anunciaran que en febrero no volverían a cantar sobre sus tablas. Aún así, Cádiz se sienta frente al escenario y llena, a pesar del calor, los asientos del teatro. Quieren escuchar lo que, en principio, es música de carnaval de la mano de Los Currelantes, Los Santos, Los Trasnochadores y Los Mendas Lerendas.

Suena la campana y el silencio se apodera del patio de butacas. Se encienden las luces. El escenario se ha convertido en una calle. El Callejón de Los Santos se representa como un lugar donde se reúnen arrabaleros y malcarados, por donde corretean los cuatros años de la comparsa de Jesús Bienvenido. Santos, Trasnochadores y Mendas van cambiando de ropaje y de actitud ante la calle: la dominan, la poseen en la noche o simplemente la vuelven loca.

En una de estas sale a escena un loco del levante. Bienvenido abre el espectáculo musical y, portando la bandera de Los Mendas, interpreta su himno, seguido por el aplauso de un público respetuoso que escucha en silencio y que solo se vuelve protagonista al final de cada canción, convertido mientras tanto en un campo de abanicos y papeles en movimiento.

Unas tras otra se presentan las canciones del Callejón, algunas han sido refinadas y otras mantienen su esencia. Los comparsistas salen a escena interpretando canciones o monólogos, haciendo coros o recitando poemas. Todos participan en un espectáculo donde también hay sitio para los amigos de la comparsa. India Martínez junto a un enmarcado Bienvenido entona “El rey de la calle”, y David Palomar, acompañado por los pasos de El Junco, canta “El hijo predilecto de la alegría” que finaliza con los componentes de la comparsa por las tablas del escenario. Anabel Rivera por su parte canta “Habaneras del levante” y los hermanos Ogalla bailan al son que marca Bienvenido con “Nombres”.

Entre canción y canción, los poemas y monólogos se convierten en intermedios humorísticos. Mientras los Mendas con sus locuras hacen la delicia del teatro y la Bella Tatoo rompe el corazón de Chipi de La Canalla y algún que otro Santo, Los Trasnochadores, con Octavio Linares a la cabeza, intentan arrastrar al teatro “al vicio, el desenfreno, la pasión y el placer”; atraerlos al lado oscuro de la vida, a la falta de decencia y al exceso de placeres.

Se hace de noche y la luna ilumina el callejón. Los cantos de Los Trasnochadores resuenan entre el público que, alumbrado por los faroles del teatro, se convierte en protagonista cuando la comparsa se abre paso entre las butacas bailando “La conga del trasnochador”. El espectáculo se siente como en la calle. Los comparsistas hacen que los temas sean tan cercanos como cuando cantan a pie de público, y el auditorio, cada vez más, se deja llevar por el aplauso y la emoción. Y es que, a pesar de ir a escuchar las mismas letras, las exhibiciones de Bienvenido siempre sorprenden. Arriesga con ritmos nuevos e inesperados que saben encajar perfectamente con sus letras.

Desde el público, sin embargo, se espera que salgan los nuevos habitantes del callejón. Por el poco tiempo en que se gestaron Los Currelantes han sufrido pocos cambios. Sin embargo, en El callejón de Los Santos hay sitio para innovaciones, y el canto a la revolución del popurrí de Los Currelantes se representa en un tema acústico del autor, acompañado por imágenes de la actual revolución del pueblo (el 15M), que representa a la perfección la idea defendida por el autor para esta comparsa: el espíritu de lucha y trabajo frente a la opresión de los poderosos. Termina con unos inesperados ritmos reggae sacados de la manga e interpretados por Kichi en el micro principal.

Y como si de la vida misma se tratara, la gala no termina en el escenario. El auditorio se levanta rápido y corre hacia la salida. Algo les han chivado o ya lo vivieron en la presentación del espectáculo a finales del año pasado. Todos se reúnen en el vestíbulo del Falla, donde los comparsistas, sin pito de caña y a pie de público; ataviados con los ropajes de los cuatro años de comparsa, interpretan un pasodoble de Los Currelantes. Sólo uno. El que agradece a los aficionados que les rodean su presencia:

“Fuiste engranaje y motor

Que empujó mi corazón,

Contigo tengo bastante,

Porque mi premio eres tú.

Brindarán a tu salud

Por siempre Los Currelantes”

Entonces toma sentido el poema que recitaba Andrés sobre las tablas. Un texto que resume los cuatro años de la comparsa de Bienvenido en el Falla y la intención de la comparsa para los próximos años:

“Nos gusta vivir la calle.

Nos gusta vivir la vida”.

video vía Lagonivi

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2 Respuestas a “Aire fresco por el Callejón

  1. Maravillosa crónica. Por cierto, Ana, seis horas no son nada. La buena literatura requiere tiempo. Besos.

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