Los elegidos de Juan Carlos


La comparsa entra a escena por la puerta de salida de un cine de Nervión Plaza. Van de negro, sin disfraces que delaten que esto es Carnaval. Un sencillo forillo los acompaña. Es en él donde se dibujan los perfiles de los crápulas, los bohemios y los vampiros, en un viaje en el tiempo desde Ruinas Romanas y Los Yesterday a Los Americanos o Los Príncipes.

Pero hoy no son Príncipes ni Bohemios. Tampoco Parias o Condenaos. Muchos de ellos ya han sido parte de las comparsas de Aragón desde Los Inmortales, allá en 2004, pero nunca lo han sido juntos. Por primera vez, el autor ha elegido a los que cantarán sus letras.

En un principio, la actuación de esta noche en Sevilla sería la que diera a conocer la nueva antología, pero el tirón que tiene Juan Carlos más allá de Cádiz ha hecho que la comparsa haya viajado ya por media Andalucía. Sin embargo esta actuación tiene algo especial: por primera vez el autor acompaña al grupo para presentar sus letras y canciones, dando respuesta a lo que en algún momento el aficionado se ha preguntado: el por qué de las letras, su significado; las razones que lo llevan a escribir en Carnaval.

Aragón se sitúa al frente de su comparsa, lleva papeles y un micrófono, el único de la noche, porque los comparsistas prefieren cantar a pie de público, a viva voz. Agradece a la afición sevillana su pasión por el carnaval: “En Cádiz me matan todos los años y es aquí donde me devuelven la vida”. Unas palabras que arrancan el aplauso del público y la queja de algún aficionado gaditano en la sala. Pero no pide disculpas. Como dice la primera letra de la noche:

“Y si por eso hay condena

Yo no le temo al castigo”.

La presentación de Los Condenaos abre el espectáculo como ya lo hiciera hace diez años; como las primeras letras de comparsa que presentara Juan Carlos en el Gran Teatro Falla.

Las coplas elegidas son exprimidas por Juan Carlos antes de ser cantadas. Todas tienen un significado que va más allá de la letra; sensaciones y anécdotas de cuando se gestaron, de cuando se enamoró o nació su hijo. Historias que el autor comparte entre canción y canción, ayudando al asistente a entender de otra manera las letras que tantas veces ha escuchado.

 Mientras son interpretadas, Aragón desaparece tras el forillo. Unas veces mira sus papeles preparando la próxima intervención; otras analiza al público, indagando.

No hay canción sin aplauso del público. Todas son conocidas para los aficionados al Carnaval por la pasión y calidad de todas ellas, y es que Aragón no da puntá sin hilo. De las canciones escogidas, algunas toman nuevos tonos y otras guardan su ritmo y esencia. Sin embargo hay una marcada diferencia: el grupo sorprende al público con una afinación que no se escuchaba en las primeras actuaciones de la comparsa. Como un conjunto unido, los octavillas consiguen combinar bien sus subidas de voz. Actúan al unísono. Tal vez sea por esos bolos que les han llevado ya por Andalucía, o tal vez por tener a Lali como afinador y director. La nueva unión desmorona – al menos por ahora- la individualidad y la poca cohesión grupal que se le ha achacado siempre a las formaciones de Aragón, que queda relegada a los solos musicales de los comparsistas: Toni Piojo, Chema, Paco Pellejo, Andrés o Arturito de Barbate interpretan pasodobles con sus diferentes estilos. También las cuartetas del popurrí de popurrís se cantan por cuartetos. De cuatro en cuatro se van combinando, e innovan en esta moda carnavalesca para cantar popurrís antológicos.

Los comparsistas viven e interpretan las letras. Muchos de ellos las cantaron en el Falla, pero otros vienen de nuevos.  En un momento de la noche, el paria Javi Otero sale de detrás del forillo con el único disfraz de la noche: la chaqueta y el sombrero de director de comparsa uruguaya. El murmullo de la sala se convierte en aplauso incluso antes de ser cantada, y es que Araka la Kana no necesita presentación.

El propio Otero parece disfrutar con ese disfraz, pues la sonrisa se dibuja en su cara mientras recorre de un lado a otro la sala, subiendo y bajando escaleras, en una actuación que Aragón define como “la interpretación más prodigiosa de un comparsista gaditano”. Tras ésta el público enloquece. La presentación de Araka la Kana, después de cuatro años, sigue siendo una de las favoritas del público por la combinación de las voces y la energía de la música.

Usuario de los vídeos: Sebasalic

Las letras de la noche, inmortales, trasladan al aficionado a los recuerdos de las veladas del Falla, cuando fueron cantadas por primera vez. Y es que las canciones de Juan Carlos, sin temor al beneplácito del jurado, se han convertido en himnos de las noches de guitarra y cerveza de los aficionados al Carnaval de Cádiz; desde que fueran liberadas, permanecen eternamente recordadas por el público mortal “desde Conil de la Frontera al Madison Square Garden”.

Y aunque Juan Carlos escogiera Sevilla como el lugar para la “puesta de largo” de su nueva comparsa, es Cádiz el escenario donde sus letras se crearon. La ciudad empapa las comparsas de Aragón, protagonista de muchas de ellas y, en este caso, del popurrí de popurrís, formado con el final de Araka la Kana que habla de las costumbres gaditanas y de los habitantes de la tacita:

 “Los comparsistas presentes, chirigoteros también

Los gaditanos ausentes, presentes aunque no estén

Gaditano es el que cuando la marea

Se lo lleva lejos de nuestra ciudad

Donde esté una bandera siempre ondea

Y seguro que algún día volverá”.

Y como en la antigua antología, son Los Yesterday los que despiden el espectáculo. El pasodoble “Yo sé que la gente piensa” sustituye a la sentada por Andalucía en su tono arrabalero y descarado. Pasodoble que define lo que ha sido la comparsa juancarlista.

La sala al completo se convierte en un campo de aplausos de la afición a la comparsa y la comparsa a la afición, representando el agradecimiento a la afición sevillana de la que hablaba el autor.

Pero Juan Carlos tiene mucho tirón más allá de Cádiz, y aún quedan presentaciones de la antología, que tendrán ocupados a los comparsistas durante noviembre y diciembre en salas y teatros. A los que ya la vieron, sólo les queda esperar a que llegue de nuevo el febrero en Cádiz, cuando La Serenissima llene las tablas del Gran Teatro Falla.

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4 Respuestas a “Los elegidos de Juan Carlos

  1. un comentario genial! yo tb tengo una especie d huequito en la red donde hablo ami manera del Carnavá de Cái.. siempre tó lo que pongo, aunque parezca que no, va en dirección Carnavalesca! así que si te pica la curiosidá, te pasas y le echas un vistacillo!! pero te aviso que aún no tengo mucho, estoy construyéndolo desd que el año pasao se me ocurriera comentar tó lo que me molaba del COAC 2011 😉 un saludo!

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