Lucía Pardo: “Me puedes juzgar de la misma manera que juzgas a los demás”.


Lucía Pardo, autora del coro 'Cantina Las Manitas' (2013)

Lucía Pardo, autora del coro ‘Cantina Las Manitas’ (2013)

Las manos de Lucía Pardo, corista de 25 años, se mueven delante de un café manchado. El carnaval, más que pasión, es herencia para esta joven autora que, orgullosa de su legado, ya lleva cinco años escribiendo y pisando el Falla. La música también parece formar parte de su día a día, pues tras finalizar sus estudios de relaciones laborales y magisterio de música, es profesora extraescolar de ‘Música y movimiento’. Hoy, 24 de enero presenta en el Falla su quinto repertorio con ‘Cantina Las manitas’.

  • ¿Podrías hacer un análisis de la evolución de estos años como autora?

Ha sido muy positiva. Desde el primer coro hasta el último, ha ido subiendo siempre en puntos y posición. Ya llevamos dos años seguidos quedándonos a las puertas para pasar a cuartos, pero parece ser que todavía no nos ven preparadas para tanto postín.

También veo una evolución escribiendo, porque escribes tu primer tango siendo una niña, pero mediante vas avanzando en edad vas cambiando tu forma de pensar y aprendiendo cosas nuevas. Las niñas también están aprendiendo mucho. El primer año, en las hadas (‘Seguimos dando la vara’, 2010), para meter el primer tango tardamos un mes. Ahora se trabaja con mucha facilidad, se van metiendo las cosas sin ningún tipo de problema, las tablas que cogen… Todo se va notando.

  • ¿Cuál es la meta para 2013?

Salimos para hacer un buen papel. Que salga el día del Falla todo como lo has ensayado, porque hay veces que ensayas las cosas y después allí, por los nervios o lo que sea, no salen como tenían que salir. Que salgamos contentas con nuestra actuación es lo primero. Y por supuesto, como mínimo, pasar a cuartos. Este año mi meta es esa. Salimos para pasarlo bien, pero no solo por eso, porque para pasarlo bien saco una charanga y listo.

  • ¿El carnaval en las tablas o en la batea?

En las tablas y en la batea. Me quedo con la batea, por delante de las tablas, pero no quitaría las tablas por nada del mundo. Si (el coro) tiene tanto ensayo y tanto trabajo es para mostrarlo en las tablas del Falla, pero antes o después, lo que te compensa seguro, siempre, es la calle y la gente, que no mira si este tiene este apellido o se ha llevado este premio. La gente va a escuchar tu coro y si le gusta, se nota. Y eso es después lo que merece la pena.

  • ¿Nos  podéis adelantar algo de lo que lleváis este año?

El nombre creo que es bastante evidente, no se puso buscando el secretismo como otros años. ‘Cantina Las manitas’ es una cantina mejicana y nosotras somos mariachis. Poco más puedo contar.

  • ¿Hay en el nombre algún guiño al coro que sacara tu padre (‘Los manitas’ 2011)?

Lucía PardoSí lo hay. Ese año fue para nosotros un año muy importante, cuando mi padre fue pregonero. Desde que nací he vivido en mi casa a mi padre en la final. No digo que haya tenido que pasar todos los años, a lo mejor hay años que no se lo ha merecido, pero es a lo que nosotros siempre hemos estado acostumbrados. Que un año como ese, el más importante de su vida, con un coro que muy merecidamente debería haber pasado a la final… siempre hemos tenido esa espinita.

Primero pensamos que íbamos a ir de mejicanas, y con esto de que a los mejicanos les llaman manitos, pues dijimos: “podemos llamarnos Las manitas”. Por cosas del reglamento, tuvimos que añadirle “cantina”. Va en homenaje a ese coro.

  • Como autora, ¿cuánto crees que te ha aportado tu padre a la hora de escribir?

Todo. Recuerdo de pequeñita los primeros años que escribía con Antonio Miranda. Era muy chica y ese hombre estaba todo el día en casa. Me acostaba por las noches para ir al colegio, y ese hombre seguía allí. Después, durante toda la vida, Antonio Rivas, que es uno más de la familia, le podemos poner una camita en casa. Es lo que he escuchado siempre, si las niñas escuchaban las Spice Girls, yo no. Yo me metía en mi cuarto y me ponía el coro de mi padre, y con mis hermanos preparábamos nuestros popurrís con nuestros disfraces y nuestros montajes… Todo lo que he aprendido, lo he aprendido de él. De hecho, la gente que nos conoce y lo ha seguido siempre, me dice que en la forma de escribir o de llevar el popurrí se nota que lo he aprendido de él.

Letra que escribo se la enseño a mi padre. Él es muy sincero. A lo mejor me dice “esto no le interesa a nadie, esto te interesa a ti”, o “esto tienes que cantarlo, yo le cambiaba esto, tu haz lo que te dé la gana”. Hemos tenido peleas increíbles por tema de coro.

  • ¿Qué aporta tu coro que no aporta otro?

Ser femenino, ya es algo novedoso, porque aporta íntegramente voces de mujeres. Y juventud, mucha juventud. Aporta ilusión y ganas y, creo que también, al ser yo una letrista femenina, un punto de vista diferente de lo que siempre se canta, porque aunque se le cante a los mismos temas, miro de otra forma.

  • Hay hijos que deciden no seguir mismo camino ¿Por qué un coro, la modalidad en la que concursa tu padre?

Llevo el coro desde que nací. Desde pequeña he sentido un amor especial por el coro y desde siempre mi ilusión había sido salir y participar en un coro. Es algo que lo tenía claro. Jamás me he planteado salir en otra cosa. Son mundos muy distintos, el coro es una familia y el carnaval lo disfrutas de una manera muy diferente del resto. Una batea no la tiene una chirigota, sin querer menospreciar a nadie, pero son sensaciones que sólo se pueden vivir en un coro.

  • ¿Qué es lo que hace que un día te plantees dar el paso y salir en carnaval?

Desde pequeña quería salir en carnaval. Pero quería salir en un coro y no encontraba el sitio en Cádiz, ni mixto ni femenino. Fue enterarme de oídas que iba a salir un coro femenino (‘Tirabuzones’ 2009) y  tuve claro que tenía que salir ahí. Llegué a mi casa, lo comenté, y todo el mundo loco de contento, como aquella que había encontrado el trabajo de su vida.

  • Estamos acostumbrados a ver hombres en una batea. ¿Cómo surge la idea de sacar un coro femenino?

La idea de sacar un coro femenino no es mía. Surge un coro femenino en Cádiz, que es el de ‘Tirabuzones’, yo me entero y llamo para salir de componente. No tenían autor y la que afinaba dijo que quien quisiera podía llevar letras. Empecé a llevar letras, y al final hice casi todo el coro, pero aunque me pusieron de autora, no tenía allí ni voz ni voto, muy distinto a los cuatro coros de después. Ese año hubo opiniones diferentes, éramos mujeres con edades muy distintas… y el coro se dividió. Una parte se quedó allí y otra parte la sacamos la antigua directora de ese coro, que es María José (Ortega) y yo como autora.

  •  La primera vez que pisas las tablas es en 2009, ¿Cómo es esa primera experiencia, y qué te hace repetirla?

No hay palabras para describir esa experiencia, aunque parezca tópico, pero es todo así. Estás allí después de tantos meses ensayando,  trabajando con gente nueva que has conocido, tú que lo conoces por tu familia que te lo cuenta… Como que no te lo crees.

Ese momento que estás detrás del escenario sin tener ni idea de nada porque ninguna habéis salido nunca en ningún lado… y Miguel Ángel (Fuertes): “venga, niñas, que va telón” y escuchar tu nombre… eso es muy grande. En el momento que se cierra el telón, ni piensas como ha salido, si ha salido bien, mal, en lo que has fallado… Lo que piensas es que has salido, has tenido el valor de prepararlo y de hacerlo.

Lucía PardoEn ‘Tirabuzones’ hubo falta de entendimiento, tampoco hubo una pelea, fue eso, la diferencia de edad… tonterías. Unas cuantas empezaron a decir que no iban a salir para el año siguiente y yo no quería seguir saliendo allí, pero sí quería seguir saliendo en un coro. Me veía capacitada y me puse en contacto con María José (Ortega), que era la directora de ese coro pero tampoco quería seguir allí. Por teléfono le comenté que yo quería seguir haciendo un coro como autora y que si quería seguir siendo la directora. Me dijo que sí, por supuesto, y ya nos pusimos en contacto con las niñas de ‘Tirabuzones’ que quisieran salieran con nosotras. Y se hicieron los dos coros.

  •  Ya que hablamos de coros femeninos… ¿Cuál es el papel que tiene la mujer dentro del carnaval a día de hoy?

Menos del que debería.  Aunque siga siendo cortito, parece que poco a poco la mujer va tomando su sitio. Un ejemplo es Mª Victoria Smith, que fue presidenta del jurado hace un par de años (2011) o este año, que el Dios Momo es una mujer y eso es una alegría. Por otra parte, el papel de la mujer que más se conoce son las ninfas, que merecen todos mis respetos, mi hermana también ha sido ninfa, pero creo que no representan a la mujer carnavalera.

Un ejemplo del poco papel que tiene la mujer en el carnaval fue este verano, en las fotos que pusieron en  grande por todo Cádiz (‘Tipos de cuidao’, de Kiki) con personajes famosos y menos famosos, premiados o menos premiados… pero ni una sola mujer.

  • ¿Qué rumbo crees que se debe de tomar?

Simplemente el de la igualdad entre unos y otros. No tenemos que hacer nada especial, pero estamos igual de capacitadas para hacerlo todo exactamente igual que lo han hecho ellos durante tantos años. Comprendo que la costumbre es otra, pero en los tiempos en los que estamos no hace falta ni decir que un coro de mujeres es lo mismo que un coro de hombres, que una presidenta es lo mismo que un presidente… y así con todo lo relacionado con el carnaval.

  • ¿Crees que el jurado tiene en cuenta el sexo a la hora de puntuar?

Lo ideal es pensar que no, pero creo que sí se tiene en cuenta. Lo que veo es que te miran como con ojos de ternura, “mira qué graciosas ellas, lo que están intentando y lo decentito que traen el trabajito”. No te miran: “vamos a ver este coro”, no, “vamos a ver a las niñas estas, seguro que poquito a poco mejoran…”. Esos comentarios de “está el coro decentito, está afinaíto, no está malote” me superan. Somos mujeres, no es que seamos niños chicos ni tengamos un problemita. Me puedes juzgar de la misma manera que juzgas a los demás. ¿Está afinado o no está afinado?, ¿está el coro bien o no está bien?,¿ te gusta o no te gusta?… Esa es mi opinión.

  • ¿El hecho de ser mujer tiene alguna ventaja?

Absolutamente ninguna.  Tiene más inconvenientes, por ser mujer y ser quien soy. Te miran desde un punto de vista diferente. No eres una persona nueva que está intentando sacar un coro, eres la niña de Julio Pardo.

Sí se ve plasmado mucho el fanatismo y los envidiosos, los enemigos que salen sin tú conocerlos… pero beneficios por ser mujer ninguno. Tampoco como autora.

En la calle hemos vivido escenas un poco… de estar esperando en los tablaos desde las 9 de la noche, que tienes tu hora a las nueve, pero llega para cantar la comparsa de fulanito y tiene que cantar antes. Llega otro, que tiene un contrato a tal hora… y te dan la 1 de la mañana. O de decir nosotras “mira, que nos vamos”  y que te respondan “pues irse, que no interesáis que vengáis a cantar”. En la batea sí que te puedo asegurar que yo no puedo encontrar ninguna diferencia entre ser un coro de hombres o uno de mujeres.

  • Entonces te quedas con el tango

Me quedo con el tango. Hasta la muerte.

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